Artesanía persa

Las primeras producciones artísticas de la cultura se remontan al V milenio a. de C. y consisten en figuritas de barro y vasijas de cerámica hechas sin torno y decoradas con pinturas que imitan el trenzado del mimbre.

El conocimiento de la metalurgia da lugar al desarrollo de una notable industria del bronce. El arte del metal, así como el de la cerámica, se desarrollan notablemente a través de las diferentes épocas.

La arquitectura y los bajos relieves, especialmente los que sobreviven en Persépolis, Naqsh-e Rostam y Pasargada, demuestran la gran habilidad de los antiguos constructores. Las edificaciones de los tiempos de los sasánidas se distinguen por sus techos abovedados, por el uso de piedras y morteros y por sus vajillas elaboradas en barro, plata y oro. Con la aparición del Islam, se extendieron considerablemente las manifestaciones artísticas como la literatura, la arquitectura, la cerámica, los tejidos, la cristalería, la pintura y la miniatura.

La artesanía iraní goza de fama mundial especialmente la fabricación de alfombras y tapices. La alfombra iraní es un símbolo del arte e industria de este pueblo y sus orígenes se remontan a los inicios de la cultura persa. La maestría en la preparación de tejidos se originó por la necesidad de mantener calientes los hogares en la tierras altas y ahorrar combustible. Su evolución enriqueció tanto los colores y diseños que nadie puede competir con ellos. Esta maestría ha permanecido con el paso de los siglos y hoy en día las alfombras persas ornamentan los suelos de palacios, museos de prestigio, colecciones particulares, etc.

Alfombras
Kilim
Piezas de alfarería
Cerámica
Cincelado
Esmalte
Piezas de miniatura
Mosaicos de madera,
Objetos de marquetería (cajas, marcos),
Telas estampadas
Joyería en plata
Objetos de cristal
Miniatura
Caligrafia

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