
Tragedia de Rostam y Sohrab, Paisajes del Libro de Los Reyes
Epopeya Persa, obra de Abolghasem Ferdosi (s.x)
Conferencia, Tertulia y Recital
Sábado, 18 de abril, 19h. Entrada libe hasta completar el aforo
En:Centro Persépolis
C/Esquilaceh,4 
Shahnameh (Libro de los Reyes), la vasta epopeya persa del siglo XI, contiene muchas historias de heroísmo y monstruos, pero ninguna toca una fibra emocional más profunda que la tragedia de Rostam y Sohrab. No es una historia sobre el bien contra el mal, sino sobre el destino, el orgullo y las devastadoras consecuencias de las identidades ocultas.
El Hijo Secreto Rostam era el escudo de Persia, un héroe cuyo nombre solo hacía temblar a los ejércitos. Años antes, durante una aventura en el reino vecino de Turán (el enemigo tradicional de Persia), tuvo un breve romance con la princesa Tahmineh. Antes de irse, Rostam le dio un sello/brazalete de joya único, diciendo: «Si tienes un hijo, átale esto al brazo para que pueda reconocerlo».
Rostam regresó a Persia y nunca supo el resultado. Tahmineh dio a luz a Sohrab. El niño creció a una velocidad antinatural, convirtiéndose en un guerrero poderoso a los diez años. Cuando supo quién era su padre, una obsesión singular lo consumió: marcharía con un ejército a Persia, depondría al actual Shah, encontraría a su padre Rostam y lo pondría en el trono para que padre e hijo pudieran gobernar el mundo juntos.
Shanameh:
Valores universales y conciencia histórica
Más allá de su función identitaria, el Shahnameh transmite valores universales: la lucha entre el bien y el mal, la fugacidad del poder, la importancia de la justicia, el honor y la responsabilidad del gobernante. Los reyes son juzgados no por su fuerza, sino por su sabiduría y rectitud, una idea profundamente influyente en la ética política persa.
Influencia artística y cultural
Durante más de mil años, el Shahnameh ha inspirado miniaturas, caligrafía, música, teatro y tradición oral. Las versiones ilustradas creadas en cortes reales safávidas y timúridas son hoy consideradas obras maestras del arte islámico. Incluso en la actualidad, el Shahnameh sigue vivo en recitales, adaptaciones modernas y referencias en la cultura popular iraní.
Un legado vivo
El Shahnameh no pertenece solo al pasado. En un mundo globalizado, sigue siendo una fuente de identidad, orgullo y reflexión para millones de personas. Es un recordatorio de que la literatura puede preservar una civilización entera y de que la memoria cultural es, en sí misma, una forma de resistencia.
En definitiva, el Shahnameh no es únicamente la epopeya persa: es una de las grandes narraciones fundacionales de la humanidad, un puente entre mito e historia y un legado que continúa dialogando con el presente.
