22 octubre 2017

Historia

Imperio Persa

Persepolis

Las regiones más húmedas de la periferia de Irán estaban ya habitadas hace más de 80.000 años. Las culturas neolíticas, las más antiguas conocidas actualmente, aparecieron a partir del IX milenio a.J.C. en las montañas del Zagros. Desde el VIII milenio comenzaron a ocuparse las vertientes montañosas.

Diversos descubrimientos arqueológicos (Tall-i Bakun, Ismailabad, Tsesme) han puesto de manifiesto la existencia de varias culturas prehistóricas agrícolas en la meseta iraní a mediado del VII milenio.

Tall-i Bakun (Fars, Sur de Irán) 3500-3000 a.C. Cerámica pintada. Teherán, Museo Nacional

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Tall-i Bakun (Fars, Sur de Irán) 3600-3300 a.C. Cerámica pintada. Teherán, Museo Nacional

En el V milenio la metalurgia del cobre fundido permitió la formación de importantes aglomeraciones en Irán. En la región de usiana surgiría en el IV milenio una civilización protoestatal. Los mercaderes de Susa fundaron diversos enclaves en aglomeraciones de Irán (Godin Tepe, Tepe Sialk, Tepe Yahva).

Tepe Yahya (Kermán, Irán sudoriental) 3100-2900 a.C. Terracota. Teherán, Museo Nacional

Tepe Sialk (Isfahán, Irán central) 900-800 a.C. Cerámica pintada. Teherán, Museo Nacional

La influencia económica y cultural de estos comerciantes impulsó la formación de ciudades a lo largo de las rutas comerciales. La Edad del Bronce (III y II milenios), a pesar de los numerosos descubrimientos, continúa siendo poco conocida. En el este de Irán (Sistan) existió en el III milenio una cultura relacionada con las del valle del Indo. En el s. XIV a.J.C. se constituyó en el límite con Mesopotamia un Estado organizado, el Elam, con capital en Susa. A finales del II milenio Irán entró en la Edad del Hierro, aunque su cronología apenas si está establecida. En esa época se establecieron en la meseta iraní pueblos arios procedentes de las costas del mar Caspio, divididos en dos grupos, medos y persas. Los imperios de la Antigüedad. Elam fue destruido por Asiria (c. 646), que a su vez cayó bajo el dominio de una coalición de los babilonios y los medos. El rey de estos últimos, Ciaxares (c. 625-585 a.J.C.), tras aplastar el imperialismo asirio, sometió a los pequeños Estados vecinos y fundó un gran imperio cuya capital fue Ecbatana. En 550 a.J.C., el rey persa aqueménida Ciro II, vasallo del Imperio, se sublevó contra su soberano medo, el rey Astiages, al cual usurpó su reino. Así surgió el Imperio persa, que llegó a dominar todo Oriente Próximo, alcanzando su apogeo con Darío I (522-586 a.J.C.).

bisotoun inscription

Dario

Bisotun Darius praising Ahura Mazda

Imperio de los Aqueménidas

La derrota de los persas ante los griegos en las dos guerras médicas marcaron los límites de su poder, que entró en decadencia.

Finalmente Alejandro Magno se apoderó de su inmenso territorio en 330 a.J.C. A su muerte, Irán pasó a la dinastía macedónica de los seléucidas, que no pudieron evitar la fragmentación de un Estado difícil de controlar por su gran extensión. A mediados del s. II a.J.C. Mitrídates I, de la dinastía de los Arsácidas, que gobernaba el reino independiente de los partos, se apoderó de la mayor parte de Irán y convirtió sus dominios en un verdadero Estado siguiendo el modelo helénico. El Imperio parto sobrevivió durante cinco siglos a pesar de las intrigas dinásticas, las luchas intestinas y las guerras contra Roma, que estaba ampliando sus dominios por Oriente.

Imperio de los Partos

Fue finalmente destruido por Asradir, príncipe de Persia (c. 226-241 d.J.C.) que, presentándose como heredero de los aqueménidas y restaurador de las tradiciones nacionales, fundó el Imperio sasánida.

Éste, fuertemente centralizado, opuso una eficaz resistencia a Roma y Bizancio. En esta época, se produjo la constitución del mazdeísmo como religión de Estado, persiguiéndose las religiones extranjeras.

Imperio de los sasánidas

Irán después del Islam

Con la llegada de los árabes en el s. VII, los iraníes perdieron su independencia y su religión. El segundo Califa, Umar, emprendió la conquista sistemática de Irán, a la que siguió una paulatina islamización del país. Los iraníes, descontentos con la política de los omeyas, participaron en la rebelión que ocasionó la caída de esta dinastía musulmana y el acceso al poder de los abasíes. El centro imperial se desplazó a Bagdad, lo que favoreció a Persia. Los abasíes, que recibieron el influjo de la civilización sasánida, reinaron nominalmente cinco siglos en el país. Sin embargo, su dominio efectivo duró poco tiempo. Mientras en el Irán oriental se sucedieron en los ss. IX-X diversas dinastías autóctonas prácticamente independientes (tahiríes, samaníes), en Irán occidental los Buwayhíes lograron unificar el territorio en el s. I e imponer su soberanía a los Abasíes (945). Los turcos, que se habían islamizado en contacto con los iranios musulmanes, a los cuales estaban a veces sometidos, comenzaron a invertir esta situación. Los turcos selyúcidas ocuparon el Jurasán y rechazaron a los Gaznawíes hacia la India (1040). Después destruyeron el reino de los Buwayhíes, entraron en Bagdad (1055) y derrotaron a los bizantinos (1071). Los turcos se iranizaron y se convirtieron en los vehículos de extender esta cultura. Por otra parte, la conquista había provocado la ruina de la agricultura y la nomadización de numerosos sedentarios. Esta situación se vio agravada por las devastadoras campañas de Timur Lang, que entre 1360 y 1405 constituyó con sus hordas turcomongolas un inmenso Imperio suyo centro era Samarcanda. A la muerte de Timur Lang, la dinastía fundada por él, los timuríes, sólo pudo mantenerse de hecho en el centro y en el N de Irán. A mediados del s. XV, Uzun Hasan, jefe de la confederación de tribus de los Akkoyunlu (Carnero Negro), consiguió dominar Persia occidental y Georgia. A principios del s. XVI el país pasó a manos de la dinastía de los Safawíes, descendientes del califa Alí. Uno de ellos, Ismail, eliminó a los Akkoyunlu, asumió el título de sha de Persia (1502) y conquistó la totalidad de Irán (1510), constituyendo un vasto imperio. El chiísmo pasó entonces a ser la religión del Estado persa. Con Abbas I el Grande 587-1629), la dinastía de los safawíes alcanzó su apogeo. Se liberó entonces el territorio nacional ocupado por los uzbekos al E (Harat) y los otomanos al O (Tabriz).

Posteriormente, el Imperio entró en declive y los afganos sunníes atacaron su territorio en 1709, se apoderaron de Isfahán en 1722 y pusieron fin a la dinastía de los safawíes. Sin embargo, la dominación afgana duró muy poco. Nadir, un jefe de los confines de Jurasán, se apoderó de Persia y se coronó a sí mismo, convirtiéndose en Nadir Sha (1736-1747). Irán entró entonces en un período de inestabilidad, durante el cual los zend (1750-1794) dominaron el S del país, mientras que el N estaba en manos de los qayaríes, tribu turcomongola iranizada. Aga Muhhamad sha unificó a estos últimos, se proclamó rey en Teherán, fundando la dinastía del mismo nombre que subsistió hasta 1925, y derrotó a los zend. Irán debió hacer entonces frente al imperialismo europeo. Los rusos se anexionaron las provincias del mar Caspio por los tratados de 1813 y 1828, y progresaron en Asia Central. Los británicos obligaron a Irán a reconocer la independencia de Afganistán (1856) y a renunciar a Harat. A fines del s. XIX, el sha acabaría concediendo importantes ventajas a los extranjeros. En el interior, el descontento creció entre la población, lo que favoreció el surgimiento de una oposición nacionalista y liberal, que obligó a Muzaffar al-Din a instituir al final de su reinado un nuevo régimen constitucional  (1906).Al iniciarse el s. XX, Persia (denominada Irán desde 1935) estaba sometida a presiones extranjeras y la presencia de intereses económicos europeos (sobre todo ingleses y rusos) se hizo pronto patente, ejemplo de lo cual sería la concesión a una compañía británica de derechos para la búsqueda de petróleo. Esta penetración extranjera suscitó una reacción nacionalista, fruto de la cual fue la revolución de Teherán (1906), que obligó a Muzaffar al-Din, monarca de la dinastía turcomana de los qayaríes, a conceder una constitución, que, sin embargo, sólo quedó sobre el papel. El acuerdo que instauró la entente anglo-rusa (1907) dividió Persia en dos zonas de influencia, una rusa, al norte, y otra británica, al sur. Aunque el país permaneció neutral, fue ocupado durante la I Guerra Mundial por rusos, ingleses, alemanes y turcos. Después de la evacuación de las tropas ocupantes, Reza Pahlawi (un oficial de la brigada cosaca persa, descendiente de una familia de campesinos) se puso al frente de un movimiento nacional. En 1922 llegó a primer ministro y fue proclamado sha después de derrocar al último representante de la dinastía qayarí (1925). Gobernó como sha Reza Pahlawi hasta 1941. Su política siguió el modelo de su vecino Kemal Atatürk: construyó carreteras, ferrocarriles y escuelas, fortaleció el ejército, acabó con el velo de las mujeres e impuso la indumentaria occidental; en pocas palabras, según algunos observadores, hizo que el país entrase en el s. XX, pero de una manera no profunda, pues quedó sin modificarse el carácter extremadamente primitivo de su agricultura. Por su parte, Reza Pahlawi adquirió una enorme fortuna personal mediante la apropiación de las mejores tierras. Durante la II Guerra Mundial, Irán permaneció neutral, pero las sospechas de que el sha era partidario de Alemania hicieron que británicos y soviéticos invadieran el país (1941), donde permanecieron hasta 1946. El sha, obligado a abdicar, renunció en favor de su hijo Muhammad Reza Pahlawi (1919-1980). Tras su retirada, los rusos dejaron un partido comunista, Tudeh, de cierta importancia y promovieron movimientos autonomistas. La Anglo-Iranian Oil Company conservó su privilegiada situación y, aunque Irán se había convertido en el cuarto productor mundial de petróleo, la compañía sólo aportaba el 10 % de su renta nacional. Ello favoreció el surgimiento de un nacionalismo iraní y la exigencia de nacionalización del petróleo.

Muhammad Mussadaq personificaría la nueva situación: primer ministro en 1951 por la presión popular, llevó a cabo la nacionalización del petróleo, pero en 1953 fue destituido y arrestado por el sha, que concentró todo el poder en sus manos (1951-1961). Los privilegios extranjeros fueron restablecidos y EE UU pasó a ser la potencia más beneficiada; también se reprimió a los movimientos de izquierda y se depuró convenientemente el ejército. Hasta la revolución islámica de 1979 dando lugar a un estado teocrático: República Islámica.

Cronología y Origen

Antiguas religiones

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